
NADIE MAS
QUE TU
VENGANZA Y BRÓCOLI
Eran las 5:00 am y mientras el granjero alimentaba a las gallinas, al otro lado de la granja, en ciudad “El huerto”, se daba lugar a la reunión semanal de la TOSA (Tomates saludables asociados), una de las organizaciones de control más importantes de El huerto.
La TOSA se encargaba de seleccionar a los tomates que se dirigirían a cada uno de los sitios a los que estaba predestinado un tomate: plazas de mercado, podrirse, replantación o empresas de salsa de tomates, inyectando una sustancia en ellos que hacía que los tomates adquirieran características propias para cada uno de estos fines y así, después, los humanos los podrían seleccionar. Hay quienes decían que la TOSA no tenía derecho a elegir como vivirían los tomates de El huerto, sin embargo, la gran mayoría de estos habitantes se sentían orgullosos de ser elegidos y servir para la peor de las muertes, la salsa de tomate. Los tomates se sacrificaban, aun sabiendo que tendrían una muerte dolorosa y lenta, pero lo aceptaban y antes que lástima, sus familiares los felicitaban, era un honor servir y representar a los tomates en la salsa.
Si bien la TOSA había sido uno de los organismos más importantes, esto llegaría a su fin tan solo en 24 horas.
- Esto no puede seguir así, la infección está llegando a lugares insospechables, han infectado a nuestro líder- dice Anna, la que entonces se convirtió en la segunda al mando de la organización.
Las miradas de asombro y horror no se hicieron esperar en la sala y era evidente, que el miedo no tardaría en reinar más allá de las cuatro paredes que entonces encerraba este siniestro y con esto, posiblemente se verían obligados a la fumigación, cosa que dejaría varias generaciones de tomates sin producción. Esto, sin lugar a dudas sería una catástrofe, la peor que habrían vivido durante toda su historia, aunque el que siguieran luchando contra la infección después de 5 años, demostraba su buen estado físico y genético, los tomates se empezaban a cansar, y era cada vez más común ver jóvenes tomates delgados, arrugados, con puntos blancos y verdes sobre su piel roja.
- Estoy enterado de la situación y créanme, mis queridos amigos, que haré hasta lo imposible, para acabar esta penosa situación, por la que estamos pasando. Es inaceptable y los responsables de nuestra desgracia tienen que pagar. Han de saber que he estado haciendo numerosas investigaciones y he llegado a la conclusión de que debemos llevar al tribunal vegetal a Colifa, líder de las coliflores- dijo Tom, el actual líder de los tomates, mientras se paraba y paseaba en círculos por la sala- sin embargo, es preciso aclarar que, como es natural, el tribunal tardara en reunirse, lo que nos perjudicara más, por lo tanto, mis queridos amigos, estoy abierto a recibir cualquier cantidad de soluciones, a fin de controlar nuestra situación, pues tan solo hoy, nuestros politomates han tenido que sacar 20 infectados de las calles. No siendo más, si nadie tiene una propuesta efectiva, desearía quedarme solo, ya saben que tengo mucho que hacer y 24 horas del día son pocas para mí, pero Anna, mi amor, no te vayas, te necesito aquí para hablar de algunas cosas.
Así, todos los tomates salieron de la sala murmurando y comentando lo que ahora sabían de boca de su líder. Anna, entonces, esperó a que se fueran todos y se sentó en una de las sillas, se encontraba absorta, pensaba una y otra vez en lo que dijo Tom.
- ¿vas a provocar una guerra? Ni siquiera las inofensivas habichuelas saldrían libradas de eso.
- No debes decirme que hacer, ahora soy tu jefe, además, como dicen los humanos, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas- dijo Tom y le dio la espalda.
- Te desconozco, no eres el tomate del que me enamoré, ¿se te ha subido el poder a las semillas o te ha picado un bicho raro?, esto no es lo que nos enseñaron en la academia.
Tom se volteó, riéndose a carcajadas, caminó hacia Anna, ella no comprendía lo que estaba pasando esta mañana, Tom había estado actuando raro, él siempre había sido calmado, había estado en contra de la violencia, no tenía ningún sentido la forma como se comportaba.
- La academia es basura, nos lavan las semillas haciéndonos creer que separar a los tomates jóvenes de sus casas para sacrificarlos en una tonta salsa es lo mejor, pero aún más absurdo, es que seamos nosotros los que les digamos eso al pueblo tomate y ellos nos crean. ¿Qué diferencia hay entre sacrificar a voluntad a nuestras verduras en una salsa y la guerra?, en ambas hay muertes inútiles, pero no te llamé para discutir nada de esto, necesito que reclutes a los mejores cruzadores que encuentres en la ciudad.
- Como ordene, señor- dijo Anna y se fue caminando a paso largo, tenía tanta rabia que un poco de resentimiento e ira se notó en su tono de voz.
Los cruzadores eran científicos, algo dementes pero listos, ellos se encargaban de mejorar la especie, de hecho podrían hacer cualquier cosa con unas cuantas células, incluso producir plantas carnívoras a partir de células de tomate, de hecho en generaciones milenarias habían producido tal enfermedad que también pudo acabar con la raza humana.
Así, los cruzadores llegaron escoltados por Anna, todos estaban vestidos con largas batas blancas, en sus caras se notaba la emoción, sabían que el jefe los llamaba para algo especial, tenía que ser un trabajo nuevo ¡al fin cosas nuevas que probar!
- ¡cruzadores!, los he llamado, como lo han de suponer, para una misión importantísima, como ya saben, nuestro pueblo está atravesando por una de las más grandes crisis, la infección, que cada día se expande. Estamos ante un severo riesgo y ya he identificado los culpables de nuestras desgracias, las coliflores. Deben saber que la TOSA se ha reunido y ante no encontrar optimas soluciones, yo mismo he propuesto una, su misión es crear una enfermedad que deje irreconocibles y repugnantes a las coliflores, que su fealdad sea tal que todos los humanos se nieguen a comerlo, que se expanda hasta ser pandemia y una cosa más, que se contagie fácil, ¿podría proponer… el agua?
- Señor, para nosotros es un honor servirle en su fin- dijo uno de los cruzadores- nos pondremos de inmediato a trabajar en su… asuntico, ¿desea alguna fecha específica?
- Lo quiero para hoy mismo.
- Con gusto haremos lo posible y se lo entregaremos hoy a mediodía, hora de riego de las coliflores.
Con todo arreglado para el plan, los cruzadores se fueron riendo maliciosamente, Anna seguía presente en la sala, no sabía que decir, su rostro se encontraba inexpresivo, aún pensaba en el plan de Tom, era lo más loco, demente y tonto que podía ocurrir, no podía pasar eso, acabaría con todas las especies de la granja, el agua era algo que todos consumían. Ella se alteró mucho y empezó a llorar y a gritar lo que se le venía a la mente “estás loco, debes estar infectado” “ya nada te importa, solo quieres poder” “vas a resultar hecho salsa por mano de tus mismos súbditos cuando se den cuenta lo que quieres hacer”, eran las frases que más repetía.
- Anna, cálmate, te mostraré algo- Tom tomó a Anna de los brazos y la llevó a la ventana, habían cientos de tomates furiosos, exigiendo venganza contra las coliflores, entre la multitud se veían madres llorando por sus hijos infectados y los politomates tratando de controlarlos- ¿crees que nuestro pueblo se merece tanto sufrimiento? ¿crees que debemos perdonar a las coliflores, aun sabiendo que no han hecho tal daño y sin motivo alguno?, yo no, y sé que tú tampoco.
Anna se limpió las lágrimas, camino hacia la mesa, bajó la vista y dijo:
- Tienes razón, yo tampoco, sé que acceder a esas ideas es algo que va contra mis principios, pero si tengo que pasar por encima de ellos para proteger a mi raza, lo haré, perdón por todo el escándalo que te he hecho, prometo no ir en tu contra de nuevo y quiero invitarte a almorzar para disculparme.
- No es necesario, todos cometemos errores.
- Yo quiero hacerlo, me sentiría mucho mejor, he cuestionado tu inteligencia y tus razones aun sabiendo que eres el líder de TOSA, he desconfiado aun sabiendo que eres la persona con la que planeo pasar el resto de mi vida útil, quiero que sea sorpresa, vendré por ti al mediodía.
- Los cruzadores vendrán a esa hora pero, no te preocupes, tendrán que esperar.
Así quedo pactado, todo parecía arreglado entre ellos dos, Anna se fue saltando con una gran sonrisa y repasando paso a paso su plan, “será perfecto”, pensaba, “jamás olvidara nuestra gran reconciliación”.