
NADIE MAS
QUE TU
VENGANZA Y BRÓCOLI
El tiempo transcurrió, Tom se encontraba repasando las tácticas con las que introduciría la enfermedad a las coliflores, él quería que la primera infectada fuera Colifa, pero esto requería una planeación más elaborada; De pronto tocaron a su puerta y con un “siga” se dio cuenta que sus inesperados visitantes eran los cruzadores.
- Señor, hemos terminado su producto y déjeme decirle que los resultados son excelentes, repulsivos, ¡es brillante!- dijo uno de los científicos.
La expresión en el rostro del cruzador le daría miedo a cualquier tomate, pero a Tom le generaba gusto, casi parecía sonreír, quería saltar de felicidad pero eso parecería infantil ante los ojos de los cruzadores.
- Quiero probarlo, traigan sujetos de experimento, quiero verlo con mis propios ojos- dijo emocionado, más que entusiasmado- llamaré al Politomate de guerra, debemos ejecutar nuestro plan cuanto antes.
- Con gusto señor, lo tenemos todo aquí mismo, supusimos que quería ejecutar su plan inmediato y trajimos esto, TRAIGAN AL SUJETO – gritó el cruzador.
De inmediato las puertas se abrieron de par en par, 6 tomates traían forcejeando a una coliflor que gritaba “libertad, exijo libertad, yo nada he hecho”, tenía aspecto desaliñado y parecía no haber comido en semanas, sin embargo, poseía una gran fuerza, lo amarraron a una silla mientras Tom llamaba a Red, el Politomate de guerra, que llegó corriendo, a todo lo que daban sus piernitas.
- Red, como ya te comente mi plan contra las coliflores, quiero que veas esto y lleves a cabo mi plan de inmediato- dijo Tom.
- Señor, por favor, piedad, yo nada he hecho, tengo 6 hijos que esperan verme regresar, si me libera nada de lo que aquí ha acontecido diré.- dijo la coliflor en medio de lágrimas.
Sin embargo Tom lo miro sin expresión alguna en su rostro y con un “procedan” terminaron las suplicas de la coliflor, su piel se tornó amarilla, luego azul, para terminar en verde oscuro, sus hojas se cayeron y su dorso se alargó más, era realmente asqueroso verlo.
- Estupendo, esto es mas de los resultados que esperaba, rápido, ejecuten el plan de inmediato, ya quiero ver el sufrimiento en sus rostros y desháganse de este sujeto, y asegúrense de que sufra solo un poco más- dijo Tom, con una mirada malévola que rato después terminó en risa.
Todos se fueron, cada uno a asegurarse que su parte del plan estuviera lista, la hora y los medios estaban establecidos y Red ahora estaba a cargo del plan, Anna llegó poco antes de mediodía y sonriendo le dijo:
- ¿estás listo para nuestro almuerzo?, el lugar será secreto, quiero sorprenderte, sé que al menos uno de los dos va disfrutar lo que he preparado.
- Bueno, entonces tendrás que cubrirme los ojos y atarme las manos con fuerza porque mi curiosidad será grande.
- Buena idea, será más fácil.
Así pasó, Anna le vendó los ojos y ató sus manos con fuerza, lo llevó a la canasta que los transportaría. El viaje duró al menos tres horas, tiempo durante el cual rieron, cantaron y uno que otro beso se dieron, eran la pareja perfecta, todas esas discusiones que tuvieron lugar en la mañana quedaron en el olvido; Tom, sin lugar a dudas era excelente convenciendo, sabía que sus discursos eran fluidos y ejercían gran influencia en las personas, emocionaba oírlo o verlo hablar y su novia, aparentemente no era la excepción. Sin embargo, Tom había cometido un error común y extremadamente letal en todos los líderes, incluso en los humanos, la confianza excesiva en su influencia hacia los demás.
Anna ayudó a bajar a su novio de la canasta, nada tenía que sospechar Tom, ella estaba tan cariñosa como siempre, caminaron un poco hasta que llegó el momento en el que Anna sentó a Tom cerca a lo que él pensó, era una chimenea que expulsaba un olor raro al que Tom no le presto mucha atención.
- Hace mucho calor ¿no crees?
- ¿Sabes? He sacrificado mucho para llegar a este punto- Dijo Anna llorando sin prestarle mucha atención a lo que dijo Tom antes- Los tomates destruyeron a mi familia, Pasé años metida entre su gente, aguantando su arrogancia, oyendo como se adulaban unos a los otros, diciendo que eran las verduras más importantes de la dieta.
- ¿de qué hablas? ¿Por qué lloras?, quítame esta maldita venda.
Dijo Tom a gritos, orden a la que Anna hizo caso y fue cuando Tom se pudo dar cuenta donde se encontraban, estaban en la empresa de salsa de tomate donde enviaban a toda su gente, él estaba sentado en una silla cerca un caldero y el olor raro que Tom había percibido antes eran muchos de sus súbditos siendo cocinados y mezclados con sustancias raras. Tom miró a Anna, ella estaba llorando, despeinada, y temblaba.
- ¿Qué haces? ¡Suéltame! ¿Te has vuelto loca?
- No, no estoy loca, estoy cobrando venganza, te preguntaste en algún punto de tu plan ¿Por qué las coliflores quisieron destruir a los tomates?, bien, creo que tienes derecho a saber en este punto, nosotras éramos las preferidas por los humanos en El huerto hasta que llegaron ustedes, ahora nuestra producción es limitada por su culpa y su gran ego nos irrita al máximo, ir por toda la granja creyéndose los mejores, los únicos, los…
- ¿nosotras?- interrumpió Tom, pregunta que Anna contesto con una estruendosa carcajada.
- No me digas, que tu gran intelecto y sabiduría no te dio para saber quién era realmente- Dijo Anna con tono sarcástico.
A continuación empezó a rasgarse la piel, Tom quiso detenerla, gritarle que parara, pero de pronto vio cómo su lisa piel roja, se transformaba en una verrugosa piel blanca y aparecía un tallo con grandes hojas.
- Sí, soy una coliflor, me infiltré en los tomates porque necesitaba vengar a mi gente, darles a entender que su especie no es mejor que la nuestra, yo fui la que infectó al primer tomate y he ayudado a proliferar la infección, pero cometí un error contigo, al conocerte caí profundamente enamorada de ti, debí haberte matado primero.
- Yo también te amo…salgamos de esta, vayámonos juntos…
- No me vengas con cuentos baratos Tom, te conozco mejor que nadie, no creas que tus palabritas me vendrán a hipnotizar, ya soy inmune a ellas.
- Tus planes no darán resultado coliflor asquerosa.
- Bravo, tenemos un ganador, ya sabemos quién es el verdadero Tom- dijo Anna mientras aplaudía- La verdad, mi amor, como sabes, mis principios van en contra del tu asesinato, pero como dijiste, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas, y es que ya no soporto ni a ti, ni a tus ganas de destruirnos y controlar el mundo.
Acto seguido, Anna empujó la silla, Tom cayó dentro del caldero y una vez su piel tocó el líquido con cadáveres de los otros tomates hirviendo, empezó a gritar, gritos de horror y desesperación, gritos donde suplicaba que le quitaran la vida rápido, los mismos gritos que el mismo había provocado en otros tomates antes y tiempo después,en las mismas coliflores, incluyendo a Anna.